miércoles, 1 de septiembre de 2010

Devotos de la buena mesa en el San Remo




Persiguiendo el objetivo inicial de encontrar lugares en donde por $5000 un jubilado pueda degustar un condumio decente, Los devotos de la buena mesa (tres hermanas y un hermano) decidimos ir a almorzar al San Remo. Este bar-restaurante carece del mínimo glamour.Tiene la apariencia de un bar guachaca en donde no sería raro encontrar a tipos curados como tagua aunque en ese momento solo se veían bastantes comensales absolutamente sobrios.El frío se colaba en su interior y aunque modesto se apreciaba limpio.
Pero vamos al meollo de la cuestión que no es la estética ni el ambiente sino la comida. Decidimos atacar el menú. La carta no existe pero sí la de vinos sumada a la prodigiosa memoria del garzón, atento y simpático. Como la carta no es extensa pedimos 2 arrollados de huaso, 4 hamburguesas y papas fritas de acompañamiento para compartir entre cuatro. De bebestible una botella de un carmenère Santa Emiliana(de $1800 en supermercado) pero de $4800 en el bar.

Durante la espera, llegaron unas crujientes y buenas marraquetas(a temperatura ambiente), una porción de mantequilla y otra de convencional ají. Diez minutos después llegó nuestro pedido. Todo de una buena apariencia. El arrollado de tierna cobertura (cuero), de sabor agradable, con predomio de lo picante aunque algo seco en su interior.

Las hamburguesas de tamaño mediano, doradas, bien condimentadas pero secas. Las papas fritas gruesas,de buen sabor y buen logro. El vino propicio para paladares no exigentes. Faltó en la carta un buen pipeño o borgoña o algún brebaje creativo propio del establecimiento. En líneas generales le calzarían las 2 BB, es decir: Bueno y barato, nunca bonito.

Después de una razonable tertulia sobre los achaques de cada uno y demases, pedimos la cuenta que arrojó $20.700 más el 10% de propina. Dividido por 4 = $5850 por persona.

2 comentarios:

AleMamá dijo...

¡Qué bueno que hagas de crítico en este sentido, buscando calidad por poco dinero! Gracias

Mónica Alvarez Lama dijo...

Ale:
todos los meses intentamos juntarnos con mis hermanos y probar menús que no sean muy caros,pero sí sabrosos y también como una forma de compartir.
Saludines